Añade tu archivo
Elige o arrastra un archivo .ico o .cur. También puedes pegar el contenido.
Al elegir un archivo .ico o .cur, la herramienta lee la cabecera y cada entrada del directorio. Para cada imagen muestra el byte de ancho y alto tal como está guardado junto al tamaño real (un 0 equivale a 256), el número de colores, los planos y bits declarados o, si es un cursor, las coordenadas X e Y del punto activo, además del tamaño en bytes y la posición de los datos. Después examina los primeros bytes de cada imagen para saber si es un PNG incrustado o un mapa de bits DIB: del PNG lee ancho, alto, profundidad y tipo de color de la cabecera IHDR; del mapa de bits indica la variante de cabecera, los bits por píxel, la compresión y la altura real, que se obtiene dividiendo entre dos la altura de imagen más máscara. Las entradas cuyo directorio no coincide con los datos quedan marcadas, y una tabla aparte señala solapamientos, huecos sin usar y bytes sobrantes al final. Todo el resultado se puede descargar como informe JSON.
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Elige o arrastra un archivo .ico o .cur. También puedes pegar el contenido.
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Pulsa el selector de archivos de esta página y elige el .ico: en segundos aparece una tabla con cada tamaño guardado, su profundidad de bits y si es PNG o mapa de bits. Fíjate en las columnas de ancho y alto efectivos; las de byte guardado muestran el valor bruto, por eso una imagen de 256 píxeles aparece allí como 0.
No. El archivo se lee con JavaScript dentro de la pestaña del navegador y el análisis no realiza ninguna petición de red, de modo que los bytes del icono no salen de tu equipo. El informe JSON solo existe en tu disco si decides descargarlo; al cerrar la pestaña la página no conserva nada del archivo.
Abre esta página en Edge, Chrome o Firefox en Windows 11 y selecciona el .cur; verás las coordenadas X e Y del punto activo de cada imagen sin instalar nada. La herramienta también indica si ese punto queda dentro del tamaño de la imagen. No muestra una vista previa del cursor, solo sus números.
Significa que los dos primeros bytes no son cero, cosa que todo ICO y CUR cumple; casi siempre es un PNG, BMP o JPEG al que se le cambió la extensión a .ico. El mensaje enseña los seis primeros bytes en hexadecimal: 89 50 4E 47 delata un PNG y FF D8 un JPEG. Ábrelo con un visor de ese formato o vuelve a exportarlo como icono real.
El archivo se cortó antes de terminar la lista de imágenes, típico de una descarga incompleta; la herramienta muestra igualmente todas las entradas que llegaron completas. Si en cambio el error dice que el número de imágenes exige un directorio mayor que el archivo, el recuento de la cabecera está dañado. En ambos casos conviene descargar o exportar el icono de nuevo.
Acepta archivos de hasta 20.000.000 bytes (unos 20 MB). El ancho y el alto se guardan en un solo byte que llega hasta 255, así que el formato usa 0 para indicar 256 píxeles; por eso se muestran juntos el byte guardado y el tamaño efectivo. La tabla enseña las primeras 2.000 entradas y el informe JSON las incluye todas.
Esta herramienta no lo comprueba: solo describe la estructura, no busca malware y nunca afirma que un icono sea seguro o auténtico. Avisos como bytes sobrantes al final, datos solapados o entradas que apuntan fuera del archivo merecen atención, pero su ausencia no demuestra nada. Para un veredicto usa tu antivirus y desconfía de adjuntos inesperados.
Comparten el mismo contenedor: la cabecera vale 1 en los iconos y 2 en los cursores, y en un cursor los dos campos de planos y bits guardan las coordenadas del punto activo. La herramienta cambia las columnas según ese valor de cabecera y te avisa si la extensión .ico o .cur no coincide con él.
Mira la columna de formato de datos: dice png si la entrada empieza por la firma PNG y dib si empieza por una cabecera de mapa de bits, según los bytes y no la extensión. En las entradas dib verás además la variante de cabecera y la compresión; lo que no encaja con ninguno se lista como desconocido con sus primeros 16 bytes.
No hay garantía: sin avisos solo sabes que directorio y cabeceras de las imágenes son coherentes, porque los píxeles nunca se decodifican. Un PNG con datos dañados después de su cabecera, por ejemplo, pasaría sin marcas. Para confirmar el aspecto real, abre el icono en los programas o navegadores donde lo vayas a usar.